13 de abril de 2011

PERCEPCIÓN






En los salientes de los acantilados reposan las gaviotas. De lejos observo sus vuelos, altos, rasantes

Y entonces reconocí tu voz entre tantos sonidos. El aire engañoso se quedaba con palabras, las escondía para tejer sus secretos.

Y fui hacia ti, latiendo mis sienes, dejando a mi corazón ir tres pasos por delante, salpicando de espuma unos rayos de sol que me cegaban.

Y al chocar con tu hombro.

Y al escuchar tu disculpa… sentí que las gaviotas se reían de mi.



Fotografía. Casadiego y sus Puntos de Vista.



34 comentarios:

Jose dijo...

Parece ser que el primero me toca ser.

No creo que las gaviotas se rieran de ti ,y si de las torpes y balbuceantes palabras del que se disculpaba, por quedar cegado por los rayos que desprendían unos ojos que el no conocia.

Saludos

sunsi dijo...

Las gaviotas a veces son un poco bromistas ...Creo que no reían. Sonreían al ver cómo te zambullías para atrapar estas palabras.

Preciosa fotografía , Marina.

Un beso, corasón.

María dijo...

A veces, mi querida MARINA,

los reflejos de ese mar que aparece en la preciosa foto de MANUEL, puede cegarnos de placer o...¡¡ de dolor !! al hacernos daño en la vista...todo depende cómo nos pille:)

Igual que los acantilados, son unos de los lugares más hermosos de la Tierra, pero tiene afiladas aristas en las que si nos caemos, cortan y nos abren la carne...lo hermoso, casi siempre encierra en mayor o menor medida cierto grado de sufrimiento...¡¡hay algunas cosas tan bellas, que merece la pena pasarlo!!:-)

Tema disculpas jajaja...

Algunas disculpas ¡¡jamás sirven de excusa y cuesta muchos escucharlas!! quizá por eso se ríen las gabiotas...pero ¡¡ellas nunca saben toooda la historia!! lo ven todo desde lo alto mientras planean, nada más.

El corazón es el que sabe de eso... ¡¡la gente de verdad grand...e siempre, siempre las escucha!! la muuy, muuy grandísima además PERDONA... luego lo de olvidar y retomar...ya... lo decide cada uno y...la vida.



Mi beso más grandísimo preciosa y mi mano...si ves que el barco se balancea demasiado.
Mi mano y mi hombro siempre estarán libres para ti.

Muaaaaaakss y feliz día en alta mar
Bueeeeno, dentro de lo posible...tú me entiendes:))

Yo... siempre más...¡¡se siente!!:-)

Marina dijo...

Perdonad todos lo oscuro que escribo. Mi marido me dice que no se entera y un amigo me llama Corín... Creo que esta vez me voy a explicar.

La historia es muy ligera, sin más pretensiones, por una vez. Y dice así.

"Chica descubre a chico que viene caminando hacia ella. Se enamora inmediatamente del galán que, repito viene hacia ella. Galán va hacia otra persona, al pasar simplemente se chocan el hombro furtivamente y él le pide disculpas. Ella se queda con tres palmos de narices y, claro, las gaviotas se "descojonan" de ella, pobre ilusa.

Y es lo que hay, me imagino que tendré que aprender a escribir un poco más claro y un mucho mejor.

Gracias y besos a repartir.

Merche Pallarés dijo...

Ay, hija, no tenías que explicarlo... era tan bello como lo habías escrito... Seguro que tu belleza le deslumbró porque también le cegaba (como mis lentejuelas...) y las gaviotas simplemente revoloteaban alrededor lanzando sus graznidos...(que NO risotadas). La foto de Manolo, estupenda, como siempre. Besotes mi niña, M.

Marina dijo...

Mi querida Merche, te aseguro que la explicación era necesario.
Lo mejor del post...LA FOTO.
bESITOS

Myriam dijo...

Lo decía Juan Salvador Gaviota: hay mucha gaviota tonta por ahi.

Besos
La foto brillante.

Abejita de la Vega dijo...

Ni caso a las gaviotas reidoras, qué bello ese mar y qué bello el amor.

Besos, Marina

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

No te preocupes, no creo que esas risas fuesen de burla, ellas siempre se ríen con razón, “como lo hacen los bobos sin ella”.

Besos y suerte, porque la mereces.

El Drac dijo...

Eres una chica muy atolondrada pero linda, razón por la cual, hagas lo que hagas siempre estarás perdonada. Un gran abrazo

Paco Cuesta dijo...

Las gaviotas me dicen que no se reian, aplaudian tu férrea decisión

Gelu dijo...

Buenas noches, Marina:

Las gaviotas te habían visto observarlas, y les gustaba tu presencia mientras las mirabas.
Sabían que cuando estabas acompañada no les prestabas atención, disfrutando de lo que hablabas con tu Galán, riendo juntos felices.
Son muy celosas. Cuando lo vieron llegar, sabían que volverías a ignorarlas, y gritaban.
El mar, vestido de lentejuelas como las del jersey de Merche, esperaba vuestras risas.
El Galán te ama sinceramente.

Saludos.

María Bote dijo...

La foto, bellísima y también el texto me gustó bastante, querida Marina, mas no, no creo que las gaviotas se riéran de ti, en todo caso, querrian jugar contigo y tus sentimientos.

Besos. María

Asun dijo...

Amos a ver... Donde están esas gaviotas tan graciosas que "se descojonan" que las pongo firmes ahora mismo, y si no llamamos a Rodriguez de la Fuente y que se las vean con él. ¡Habrase visto!

Si se vuelven a reír me llamas.

Besos

mi nombre es alma dijo...

Ni el más escandaloso de los ruidos (como el graznar de las gaviotas) puede enmascarar el silencioso secreto de un engaño.

LAGUN dijo...

Dicen que las gaviotas son tan bromistas que, a menudo, llegan a ser crueles. No sé. Quizás es que lo ven todo desde arriba, desde otra perspectiva. ¿La buena?

Un beso.

Monja de Clausura Orden de Predicadores dijo...

No te preocupes Marina, mira unos no han entendido qué y otros más listos hemos esperado a que tú lo explicarlás jajaj!! ves que facil, hay con buena voluntad para todos y felices y contentos comeremos gaviotas o quizás son perdices??
te dejo hoy mi sonrisa
Sor.Cecilia

Gema dijo...

Que no me entere yo que alguien se ríe de ti...

un abrazo,

Gemma

Roy Jiménez Oreamuno dijo...

La mar y el sonido de las gaviotas, nos hacen ir adelante en la vida.

Ojala que Juan Salvador gaviota nunca se ría de nosotros.

Abrazos

Antonio Aguilera dijo...

Las gaviotas nos deberían enseñar a volar...; aunque pensándolo bien...podemos soñar:¡qué mejor vuelo!!.

Sabes que "toy perdío", pero quise venir a dejarte un beso.

Jabo dijo...

Hola Marina: pienso que las gaviotas te estarían en todo caso saludando por tener tan buenos sentimientos.
La foto, una pasada de buena.
Abrazo. Jabo

jcabezonalonso dijo...

Yo más bien creo que las gaviotas te hacían un guiño de complicidad con sus sonrisas.

Jacquie. dijo...

A mi me gusta la entrada, la vi de una manera romántica, soñadora y profunda. Luego leí tu explicación y me reí mucho cuando dices que las gaviotas se descojonaban jajajaja. Eres genial.

Un besazo
Jacquie.

Jesús dijo...

Precioso texto y bien complementado con la foto.

Saludos

Mucha de la Torre dijo...

No se donde te vi pero me gustaste abrazos

Recomenzar dijo...

UPS
este es mi blog

Recomenzar dijo...

Sensacional de bueno tu blog

Tellado dijo...

El que te llama Corín no tiene ni idea. Se entiende todo a la primera y las explicaciones era totalmente innecesarias.
En fin...

ñOCO Le bOLO dijo...


· Entre Tellado y Myrian me han arreglado el comentario. Por una parte, totalmente de acuerdo con Tellado. Tu relato se entiende a la primera. Podrías utilizar la explicación para hacer otro post.
En cuando a Myriam, añado que no sólo gaviotas tontas, sino cagonas, que en los puertos de mar (los hay de montaña para ciclistas), te ponen perdido. Hizo bien Jonathan Livingstone Seagull en no aparecer por aquí. Es el único gavioto listo que conozco.

· 9b9
la música de fondo... pues me gusta

CR & LMA
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Fermín Gámez dijo...

De nuevo empiezo a leer y el final es tremendamente sorprendente. Y lírico a más no poder. Ese "las gaviotas se reían de mí" es tremendamente revelador de una emoción que va más allá de las palabras.

ñOCO Le bOLO dijo...


· Se me había olvidado. La foto de Manolo... como de costumbre.

· Saludos a dos

CR & LMA
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Adolfo Payés dijo...

Deleitarme con tus escritos.. es un gusto inmenso..
Después de un tiempo ausente, de nuevo por tu espacio..

Un abrazo.
Saludos fraternos...

Jorge V. dijo...

Un apuesto joven al que besó en los labios con dulzura, en el umbral de la noche, cuando las sombras se adueñan de los sentimientos y la hipocresía se diluye en infinitos grises, le trajo el recuerdo de antiguos amores, de remotas pasiones. Suspiró profundo, muy profundo y… lo mordió en el cuello mientras pensaba “debería dormir más”.
Besos, poeta.

Lázaro dijo...

Marina, yo lo entendía perfectamente a la primera, pero lo mío no tiene mérito porque anda que no se han reido de mí veces las gaviotas... un beso.