26 de enero de 2020

El Baile





    Invitar a una Bruja al baile de máscaras, tiene sus riesgos. Pero la noche mágica del baile de Dulce, todo era armonía y color, música y sentimiento. Decidí llevar al baile a la Bruja Buena, aunque díscola y juguetona.

    Entré volando en el salón por encima de todas las cabezas. Las divinas máscaras me miraron sorprendidas y alborotadas. El anfitrión sonreía divertido y comenzó el baile.

    Los vuelos de faldas y melenas competían con el brillo de las flores de tocados y guirnaldas. Me senté en lo alto de la enorme escalinata de mármol y al guiño concertado, todo se iluminó.



20 de enero de 2020

20 De Enero



Sonaron las 12 campanadas, la media noche, miré a mi alrededor esperando las uvas y el cava. Qué raro, pensé, juraría que he oído movimiento por el pasillo.

Llegó en forma de ramo de rosas, con esas pequeñas flores blancas y rosadas que tanto me gustan. Y a lo lejos alguien cantó con un ukelele molón, molón.



Antes de dormir sonaron unas campanillas a lo lejos, muy muy a lo lejos, salí al balcón y me encontré con un poema. Lo metí rápidamente en el blog para que no sucumbiera a la intensa lluvia y al loco viento que no nos da tregua.





Cumplir años sigue siendo divertido.


18 de enero de 2020

12 de noviembre de 2019

Saladas como el Mar





El reflejo del alma era dulce, sólo las lágrimas conservaban el salado momento, de un mar corriendo por sus pestañas, verde Bosque.



3 de noviembre de 2019

FÁBULA: La piel del Cordero






Había una vez un lobo que no sabía que era cordero. Esto le provocaba grandes problemas, ya que todo su empeño era medirse con animales a la altura del lobo, pero él era cordero.

Un día se encontró a un León y le retó a correr; el que llegue primero a la laguna beberá agua fresca y el otro tendrá que mirar, sin beber. El León no entendió un reto tan absurdo, todo el mundo sabe que los Leones corren más que los pobres corderos, pesados y torpones. Ese día el lobo que no sabía que era cordero, no entendió que el León ya estuviese allí saciado de  agua cuando él llegó medio asfixiado.

Otro día retó a una gacela, lista, de enormes y brillantes ojos, a escuchar los sonidos del bosque. La gacela lo miró divertida y declinó tan absurdo reto, las gacelas no pierden el tiempo con corderos.

Moraleja: si piensas que eres un lobo y ves que te tratan como a un estúpido cordero, mírate al espejo, si el reflejo es una mirada bobina y una tupida y desagradable piel…sospecha, ERES UN CORDERO.



26 de octubre de 2019

Mis dos Torres



Fotografía: Eduardo Álvarez


   Dos torres de cuatro. Serán las más antiguas, quizá solo cansadas. Una, devastada por un incendio, la más alejada, extrañamente en pie. 
 
   La ciudad queda del otro lado, del lado amable, espectacular. De la parte del río, unas pequeñas y atrevidas flores, brotan a destiempo y nos alegran la mañana.

   Termina un día, o tal vez comienza, la diferencia solo está en el punto de vista de las nubes.





15 de octubre de 2019

Mujeres, Amor y Libertad



Mujeres escritoras, libres, dueñas de su destino. 
Con la mirada en lo más profundo de sus sentimientos. 
Dejando en letras dictados de vida.




11 de agosto de 2019

E&J




   Los diminutos pétalos de flores, compartían espacio con el confeti de colores brillantes y tiras de revoltoso papel. Todo junto voló de nuestras manos a sus sonrisas, de nuestro sentimiento a su felicidad. 

   Caminaron juntos por un césped regado con las palabras de discursos cargados de emoción, amor y complicidad. 

   Y brindamos, alzamos nuestras copas a lo más alto, para que el viento nos trajera todo lo bueno que está por llegar y nos hiciera participes de su vida...

   ...la madrugada nos encontró bailando y celebrando. Le invitamos a un cocktail y seguimos la fiesta.


E&J 


10 de junio de 2019

La Fábula del Gato y el Piolín (Con permiso de Esopo)




   Una vez me hice una fotografía con un Gatito Lindo (se llamaba Dioni), la utilicé para el día de los Gatitos Lindos. Me gustó esa foto, yo salía fenomenal, porque adoro a los Gatitos Lindos y mi cara era de felicidad.

   Llegó el día de los Piolines Amarillos, pero yo no tenía una foto con un Piolín Amarillo. No importa, me dije, utilizo la del Gatito Lindo y lo pinto de amarillo.

   Ingenua de mí, El Gatito Lindo se comió al Piolín Amarillo y me quedé sin Piolín Amarillo, sin Gatito Lindo y sin poder utilizar la foto nunca más.

   MORALEJA: Si de niño no viste suficientes dibujos animados, de mayor no mezcles Gatitos Lindos con Piolines Amarillos.



6 de junio de 2019

EL GUARDIÁN



    Fotografía: Julián Mateos Lozano. (Cantagallo/Salamanca)


Vigilaba el rebaño de tejas solapadas
Rojas de viento y mansedumbre.
Desde su trono verde de agujas
Cuidaba la herencia de su padre.
A lo lejos los gritos de los niños
Le hacían cosquillas en los sentimientos.
Su pueblo despertaba, él podía descansar.




20 de febrero de 2019

Tierra y Azul







Seré  como el camino torturado por el viento, la lluvia, el caminar de las pisadas que dejan huella. 

Vengo de ser camino, por si en el mundo faltan lugares por los que perderse.



25 de enero de 2019

20 de enero de 2019

Hoy me toca a mí.




   Nos contamos en años, en semanas o en días. Nos contamos en instantes que perdemos o ganamos, que vivimos, respiramos, soñamos. Nos contamos.

 Cuéntame estando cerca, paremos los relojes mientras sus saetas se mueven por la noche, contando las gotas de la lluvia de enero,  las estrellas de nieve.

  Cuéntame en las hojas de los árboles, aunque ya no se vean.







17 de enero de 2019

El Baile de Dulce






El anfitrión miró alrededor y comprobó que faltaba una de sus invitadas, aquella que nunca dormía, la revoltosa Bruja que le hacía trampas a la noche y alargaba el día hasta límites peligrosos.

Él sospechaba que podría estar invisiblemente escondida detrás de las rojas cortinas, pesadas colgaduras de terciopelo espeso y agobiante.

Comenzó el baile. Las máscaras enmarcaban ojos azules, negros, miel… seguía faltando una mirada, arrogante, escurridiza, verde, siempre verde.

No le gustó la máscara que reposaba para ella en el pequeño estanque dorado, nunca le gustaba. Muy grande, muy pequeña, muy oscura o llena de color. Siempre era así, díscola y complicada.

Esa noche, el poeta dejó pétalos de rosa para el tocado, quizá el suave polen de las amables flores pudieran seducir el vuelo nocturno de una alondra perdida y entrase al baile.