27 de octubre de 2017




He subido a la orilla de la sombra
Al precipicio de los acantilados
Donde nunca amanece
Y el recuerdo se vuelve olvido

Es Tiempo para romper la noche
Diluviando briznas de  nombres
Pellizco de alma desordenada
Frías  aceras de granito gris

He subido a la orilla de la sombra
Buscando gaviotas desorientadas
 me encontré contigo
Aunque sé que no estabas.



9 comentarios:

Dulce dijo...

De la noche suelen brotar muchas cosas, en ocasiones los pensamientos más libres, también aquello tan guardados. Me gusta este texto aún en lo sombrío del paisaje.

Besos dulces desde mis dominios. ;)

Marina dijo...

DULCE.- La noche siempre es mi aliada, ya lo sabes. Sé que el texto es un poco triste, pero es como estaba, ya sabes G. a veces la vida te recuerda que es injusta.
Gracias por decirme que te gustaba y animarme a publicarlo.

¿Dominios? Uy uy uy... yo no tengo dominios, solo un umbral ;) Pero puedo dejarte un beso

Ester dijo...

Entre los versos y la imagen la sombra se ha hecho reina y a mi me ha encantado como juegas con las palabras. Un abrazuco

Marina dijo...

ESTER.- ALgunas veces la sombra se apodera de tu mente y de tu pensamiento, es mejor dejar que salga en forma de poema y recupere la luz que le falta.
Muchas gracias por tu visita.
Besos.

Cora dijo...

Suenan tristes tus letras, tanto que te lei antes de entrar ayer...
en el escritorio y me vinieron recuerdos
me emocionaste a mi .

Que nunca nos falte esa luz , para agarrarnos a la esperanza

Besitos grandes

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Siempre hay alguien, Marina.
Un beso.

Jose dijo...

Y ese alguien alguna vez aparece para darse aconocer

Marina dijo...

CORA.- Hola guapa, las palabras suenan tristes a veces porque quizá así se escriben o se sienten. Pero si logran emocionar, eso ya es un lujo, igual que tu visita.
Un beso.

PEDRO.- Aunque no esté?? Besos chico guapo.

JOSÉ.- Un abrazo muy fuerte, querido amigo.

Paco Cuesta dijo...

Siempre nos queda el recuerdo.
Besos